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Muñeca por fuera CADÁVER por dentro (Anatoly Moskvin)

Actualizado: 9 de nov de 2020


Anatoly Moskvin

En el 2010 una noticia dio la vuelta al mundo, un señor en Rusia profanó tumbas, y momificó a más de 20 cadáveres de niñas y adolescentes, los cuales revistió y acomodó para que le hicieran compañía en su casa y pues uno esperaría que se tratase de algún loco maniático que vive en el bosque o un sicario psicópata que tiene como hobbie de los jueves profanar tumbas.


Pero no es así, ¿quién y porqué realizó estos cuestionables atracos en un cementerio de la siempre gélida Rusia?


Nuestra historia comienza en los ahora lejanos años 2010 en Nizhni Nóvgorod la quinta ciudad más grande de Rusia y donde llevaban varios reportes de que decenas de tumbas en varios cementerios de la región habían sido profanadas, como siempre en estos se sospechaba de alguna secta satánica

El departamento de crímenes violentos, que suena a programa de CSI inició la investigación, la cual escaló hasta las altas esferas políticas del país de Ivan Drago pues el entonces presidente de Rusia Dmitri Medvedev y el en ese entonces jovenazo Primer Ministro Vladimir Putin hicieron una visita a la ciudad, pero a los medios les dijeron algo como:


“hey todo tranqui no vayan a alarmar a la gente no digan nada hasta que los mandatarios se vayan de la ciudad, cualquier cosa vienen de paseo."

Sin embargo el equivalente ruso al De Peso, Alarma o periódico policial amarillista de su preferencia, llamado “Crónica Criminal” vio una oportunidad y no la dejó ir, así que publicó

El departamento del Ministerio del Interior de combate contra crímenes violentos ha descubierto aproximadamente 28 cuerpos momificados de mujeres adolescentes de entre 12 y 16 años, en tres habitaciones del apartamento que pertenece a un científico de 45 años”.



Todo esto porque un día antes, la policía rusa había hecho un macabro descubrimiento en un departamento del distrito de Leninsky.


Siguiendo del rastro del ladrón de cadáveres, los policías descubrieron un cadáver momificado en el garaje, así casual, por lo que registraron dicho lugar y llegaron a un departamento peculiar, pues tenía mucho desorden y libros acumulados, ah sí y un minúsculo detalle.


Un total de 28 muñecas de tamaño real, estratégicamente posicionadas en varias habitaciones sentadas, acostadas y sobre los montones de libros. Todas vestidas con ropa y accesorios diferentes, pero con el rostro envuelto en tela.

Quieren que se ponga más WTF...una de ellas tenía un disfraz de oso y otra un vestido de novia.


Hasta allí todo bien un rarito más de un edificio con algún fetiche por las muñecas y hasta ese momento no había relación con el cadáver del garage, hasta que algún oficial se acercó demasiado a las muñecas y notó que


ERAN CADÁVERES DE NIÑAS



Las muñecas eran fabricadas con cuerpos de niñas y adolescentes, con edades que iban de los 2 a 16 años, todo indica que el hombre profanaba tumbas de niños en cementerios de la región, llevaba los cadáveres a su departamento y entonces iniciaba el macabro ritual de momificación y fabricación de muñecas.



y ahora sí lo que todos quieren ver


¡MUÑECAS MOMIAS ADOLESCENTES EMBALSAMADAS!





¿Pero quién fue el culpable de tal atrocidad? Uno pensaría que se trata de algún cazador olvidado en el bosque, un vagabundo en drogas , algún adolescente gótico o un Otaku que vio mucho Full Metal Alchemist.


Pero no, el fabricante de muñecas del infierno se llama Anatoly Moskvin, un pacífico ciudadano, ruso considerado literalmente un genio con un doctorado en cultura celta, historiador, profesor de un museo local, un poliglota que habla 13 idiomas (incluido el celta), ha escrito varios libros y ensayos sobre toponimia y onomástica, qué es básicamente el cómo se llaman los lugares y personas.

Anatoly es considerado una verdadera eminencia en los cementerios, situación que tiene todo el maldito sentido del mundo ahora, de hecho al aparecer los reportes de profanación de tumbas él fue la primera persona a la que llamaron y oh ironía, el era el profanador de tumbas.

Además de su labores estudiando estos lugares, para realizar su muy peculiar hobbie, Moskvin aseguró que entre 2005 y 2007 inspeccionó 752 cementerios en toda la región, muchas veces viajando más de 30 kilómetros por día a pie.


Igualmente durmió en granjas abandonadas, y alguna vez llegó a dormir dentro de un ataúd, porque darks.

El hombre es bien conocido entre los historiadores locales como en extraño y solitario especialista en cementerios, un “necropolista”, como él mismo se nombró frente a sus amigos.

Durante décadas, Moskvin escribió de forma regular para los periódicos de Nizhni Nóvgorod, e incluso después de ir a prisión y quedar bajo custodia, acusado de la profanación de más de 150 tumbas en la región, CIENTO FUCKING CINCUENTA TUMBAS, todo indica que muchas las "profanaba" para fines más de estudio, si desgraciadamente se aparecía el cadáver de una joven en el camino, pues Anatly la adoptaba.



Sus trabajos Great Walks Around Cemeteries (Grandes caminatas por los cementerios) y What the Dead Said (Lo que los muertos dicen) continuaron publicándose semanalmente en un periódico local.

“Toda su vida estuvo dedicada a caminar por cientos de cementerios, estudiando y documentando las tumbas. No existe nadie como él en Rusia. Investigó más de 750 cementerios por toda la región de Nizhni Nóvgorod, recibiendo un pago miserable por su invaluable trabajo”,


Estas son palabras de Alexei Yesin, editor de Necrologías, un semanario que publica obituarios e historias sobre cementerios y personas famosas muertas.


Moskvin también escribía para esta publicación.

Investigaciones Un reportaje del periódico ruso KP News encontró los artículos de Moskvin en los que habló de la forma en que los pueblos del río Volga, a mitad del siglo XIX, producían muñecas y cómo las utilizaban en rituales sagrados.


La policía afirma que Moskvin investigó aspectos de la vida de cada una de las mujeres que desenterró, e imprimió instrucciones detalladas para producir las muñecas a partir de los restos humanos.


En palabras de sus vecinos Nuestro edificio siempre apestaba a algo podrido que venía de las bodegas”, y aunque en varias ocasiones lo vieron cargando mochilas pesadas o bolsas de plástico, nunca sospechaban nada, una mujer comentó que Anatoly era la persona más respetuosa e inteligente que he conocido”.